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Poner precio al bordado no es difícil porque las matemáticas sean complicadas; es difícil porque el trabajo real suele ser invisible. Es un cambio de aguja aquí, un recorte de estabilizador especializado allá, diez minutos de recorte de hilos, cinco minutos de empaquetado y el “rápido” DM de un cliente que te roba toda la tarde.
Si ya bordas a nivel intermedio o gestionas un taller y presupuestas trabajos cada semana, conoces esa sensación de terminar un pedido precioso y descubrir que, en realidad, has ganado menos que el salario mínimo. Esta guía es el sistema que evita que hagas trabajo premium a precio de saldo.

Cuando el precio del bordado falla, casi nunca es culpa del cliente: son los costes que no estás contando
La advertencia es directa: un precio mal calculado solo tiene dos finales. Si cobras demasiado poco, terminas pagando tú al cliente para que se lleve el producto (pérdida financiera). Si cobras demasiado sin explicar el valor, llega el silencio (pérdida comercial).
El objetivo es el “punto dulce” de tres piezas: Cubrir costes + Margen justo + Posicionamiento competitivo.
Aquí va la verificación de experiencia que muchos pasan por alto: competitivo no significa ser el más barato. En bordado profesional, “competitivo” significa que tu precio está alineado con tu fiabilidad. Un cliente que paga 5 $ por un logo torcido en un polo pagará encantado 8 $ por uno recto y entregado a tiempo.
Cambio de mentalidad: no estás presupuestando puntadas. Estás presupuestando el flujo de trabajo: desde que abres el email hasta que el paquete sale por la puerta.

La “preparación oculta” que hace que el precio sea exacto: crea tu lista de costes antes de tocar la calculadora
Antes de elegir un modelo de precios, necesitas una lista limpia de lo que realmente gastas por pedido. Empezamos por materiales porque son lo más fácil de registrar… y también lo más fácil de infravalorar.
Materiales que debes contar (los consumibles “invisibles”)
Tu bloque de materiales incluye lo obvio:
- Hilo de bordar (calcula por cada 1.000 puntadas)
- Prendas/artículos
- Estabilizador (entretela/estabilizador)
Pero aquí es donde el margen se va sin hacer ruido. También debes contabilizar:
- Agujas: se desafilan y se rompen. Calcula 1 aguja por X horas de uso.
- Film de topping (Solvy): imprescindible en toallas y punto.
- Adhesivos/sprays: el adhesivo temporal en spray suma rápido.
- Muestras de prueba: nunca ejecutes un diseño nuevo directamente sobre la prenda final. Esa tela de prueba cuesta dinero.
Consejo pro sobre estabilización: la precisión del coste de materiales depende de la consistencia. Si cada vez usas una combinación distinta de estabilizadores, tus costes “derivan”. Estandariza tus “recetas” (por ejemplo: punto estándar = 1 capa de cutaway + spray).
Checklist de preparación (manifiesto previo):
- Lista cada consumible: hilo, estabilizador, prenda, agujas, topping, adhesivos.
- Confirma el origen de la prenda: ¿la aporta el cliente (más riesgo) o la aportas tú (oportunidad de margen)?
- Revisa necesidades del diseño: ¿hilo metálico? ¿3D Puff? Esto requiere recargo.
- Define el alcance de mano de obra: ¿vas a digitalizar? ¿recortar? ¿empaquetar? ¿enviar?
- Clasifica el trabajo: muestra única personalizada (alto coste de preparación) o tirada de producción (alta eficiencia).

La mano de obra es más que el tiempo de máquina: págate por todo el flujo de trabajo
La mano de obra es el asesino silencioso de muchos negocios de bordado. Incluye digitalización/preparación, puesta a punto de la máquina, supervisión, y acabado (recorte/empaquetado).
Muchos talleres cobran el “tiempo de bordado” pero trabajan gratis durante el “tiempo de colocación en bastidor”.
Método de cálculo “a pie de taller”
- Define tu tarifa por hora: sé realista. Si no harías este trabajo por 15 $/h, no cobres 15 $/h.
- Agrupa tu tiempo por fases:
- Preproducción: emails del cliente, digitalización, preparación.
- Producción: colocación en bastidor y supervisión de la máquina.
- Postproducción: recorte de saltos, vapor/plancha ligera, doblado.
Chequeo de realidad con un solo cabezal: Si llevas tu negocio con una máquina de bordar de un cabezal, tu coste de mano de obra por unidad es naturalmente más alto que el de una fábrica con 20 cabezales. No puedes competir en precio por volumen contra una fábrica; compites en servicio, rapidez y personalización. Tu precio debe reflejar que tú (o tu operario) estáis atados a esa máquina.

Los gastos generales no son opcionales: electricidad, mantenimiento, depreciación, software, alquiler, marketing… todo hay que pagarlo
Los gastos generales son el “alquiler” que tu negocio paga por existir.
- Suministros: calefacción, luz, consumo eléctrico de la máquina.
- Software: las suscripciones tipo Wilcom/Hatch no son baratas.
- Mantenimiento: grasa, aceite, visitas de técnico.
La “trampa de la depreciación”:
La solución: Estima tus gastos generales mensuales (por ejemplo, 500 $). Estima tus trabajos mensuales promedio (por ejemplo, 50). Añade una tarifa fija de 10 $ (“tarifa de taller”) a cada factura para cubrir el coste de mantener el negocio funcionando.

Precio por complejidad del diseño: el conteo de puntadas, cambios de color y digitalización avanzada sí mueven el coste
No todas las puntadas son iguales. Un logo de letras en bloque de 10.000 puntadas es fácil; un sombreado fotorrealista de 10.000 puntadas puede ser una pesadilla de roturas de hilo y problemas de densidad.
Factores de complejidad:
- Riesgo: la alta densidad aumenta el riesgo de fruncido o rotura de aguja.
- Tiempo: los recortes y cambios de color paran la máquina. Un diseño con 15 cambios de color tarda bastante más que uno de un solo color con el mismo conteo de puntadas.
- Habilidad: 3D Puff o texto muy pequeño requiere más trabajo de digitalización.
Regla práctica: si miras un diseño y notas un nudo en el estómago, cobra un recargo. Esa intuición te está avisando de que el riesgo es alto.

Precio por coste+margen en bordado: la fórmula limpia que evita que cobres de menos
Es el estándar de oro para trabajos personalizados. Quita la emoción de la ecuación.
Fórmula: Coste total (Materiales + Mano de obra + Reparto de gastos generales) + Margen deseado = Precio
Ejemplo:
- Materiales: 5 $
- Mano de obra (30 min a 20 $/h): 10 $
- Parte de gastos generales: 5 $
- Coste total: 20 $
- Margen (50%): +10 $
- Precio final: 30 $
Este método te obliga a mirar de frente tus entradas. Si el precio sale “demasiado alto”, no bajas el precio: buscas cómo bajar el coste (eficiencia).

Precio por conteo de puntadas: presupuestos rápidos, pero solo si añades las tarifas que faltan
Es el estándar del sector en B2B: “Cobramos 1,00 $ por cada 1.000 puntadas”.
La trampa: Si cobras estrictamente por puntadas, un nombre de 2.000 puntadas en un bolsillo difícil cuesta 2,00 $. No puedes colocar en bastidor, bordar y recortar un bolsillo por 2,00 $.
La solución: El precio por puntadas debe combinarse con un mínimo de taller (por ejemplo: “pedido mínimo 25 $”).
Además, la técnica importa. Si estás haciendo colocaciones complejas de colocación del bastidor para máquina de bordar —como la parte trasera de una gorra o una chaqueta gruesa tipo Carhartt— debes añadir una “tarifa de manipulación”. El modelo por puntadas solo cuenta la aguja moviéndose, no la dificultad real de montar el artículo en la máquina.

Precio fijo para polos y gorras: ideal para pedidos grandes… si tu proceso está estandarizado
Precio fijo implica previsibilidad: “Todos los logos en pecho izquierdo cuestan 7,00 $”.
Úsalo SOLO cuando:
- Controlas la prenda (sabes cómo se comporta).
- Controlas el tamaño (por ejemplo: “hasta 4 pulgadas”).
- Confías en la consistencia de tu máquina.
Si tu flujo de trabajo varía mucho —a veces usas estabilizador adhesivo, a veces bastidores magnéticos, a veces pinzas— el precio fijo es apostar.

El árbol de decisión que uso en talleres reales: elige un modelo de precio que encaje con el trabajo (no con tu estado de ánimo)
Deja de adivinar. Usa este flujo lógico en cada presupuesto.
Árbol de decisión: selección del modelo de precio
- ¿El producto está estandarizado (por ejemplo, 50 gorras idénticas)?
- SÍ: usa precio fijo (gana la velocidad).
- NO: pasa al paso 2.
- ¿Tienes datos fiables de tu coste “por 1.000 puntadas”?
- SÍ: usa precio por puntadas + tarifa mínima de preparación.
- NO: pasa al paso 3.
- ¿Es un artículo personalizado, único o de alto riesgo (por ejemplo, la colcha de la abuela)?
- SÍ: usa coste+margen (gana la seguridad).

Preparación que protege el margen: tarifa de digitalización separada, descuentos por volumen y upsells que sí gustan
Aquí tienes cuatro palancas para aumentar la rentabilidad sin limitarte a “subir precios”.
1) Tarifa de digitalización
La digitalización es un activo digital. Cóbala por separado (15–50 $). Si el cliente repite pedidos, puedes bonificarla después, pero no regales la puesta a punto inicial.
2) Descuentos por volumen con lógica
Descuenta solo cuando baja tu mano de obra por pieza. Tardas lo mismo en colocar en bastidor la primera camiseta que la número 50, pero el tiempo de preparación se reparte.
3) Upsell de complementos
Si piden polos, pregunta: “¿Necesitas gorras a juego?”. Es trabajo adicional con buen margen.
4) Mide tu eficiencia
No puedes mejorar lo que no mides. Si detectas que tu mano de obra es alta, mira tu puesto de trabajo. Unas hooping station for embroidery machine pueden estandarizar la colocación, lo que reduce el tiempo de medir y volver a medir, bajando minutos por prenda.

El “por qué” detrás de un precio rentable: no vendes puntadas, vendes fiabilidad
Los clientes pagan por la tranquilidad de que no vas a arruinar sus chaquetas caras. Esa tranquilidad cuesta dinero.
Cuando mejoras tus herramientas, compras un seguro contra fallos. Por ejemplo, los bastidores tradicionales de tornillo pueden dejar marcas de presión del bastidor (fibras aplastadas) en tejidos delicados, obligándote a reemplazar la prenda. Muchos talleres pasan a un sistema de bastidor de bordado magnético para reducir ese riesgo. El imán sujeta firme sin la fricción que aplasta la fibra entre aro interior y exterior.
Cuando pones precio correctamente, puedes permitirte mejores herramientas. Mejores herramientas significan menos prendas arruinadas. Menos prendas arruinadas significan mayor margen efectivo. Es un círculo virtuoso.
Advertencia: seguridad con imanes
Los bastidores magnéticos usan imanes de neodimio potentes. Pueden pellizcar la piel con fuerza. Crucial: mantenlos alejados de marcapasos y dispositivos médicos sensibles. Sepáralos deslizándolos; no dejes que se cierren de golpe sin control.

Diagnóstico de los dos desastres de precio: “estoy perdiendo dinero” vs. “estoy perdiendo clientes”
Así puedes evaluar la salud del negocio.
Síntoma 1: trabajas fines de semana pero tu cuenta está vacía.
- Diagnóstico: estás tratando los gastos generales y tu tiempo como “gratis” porque trabajas solo.
- Solución: cambia estrictamente a coste+margen durante un mes. Oblígate a cobrar el tiempo de recorte y empaquetado.
Síntoma 2: los clientes desaparecen tras enviar el presupuesto.
- Diagnóstico: “shock” de precio por falta de valor comunicado.
- Solución: no bajes el precio. Aumenta el detalle. Desglosa el presupuesto: “incluye hilo premium, topping Solvy para textura y vaporizado a mano”. Enséñales la diferencia profesional.
Síntoma 3: pierdes presupuestos contra “el bordador baratísimo”.
- Diagnóstico: estás peleando la batalla equivocada.
- Solución: deja que él se quede con los clientes de bajo margen y alto dolor de cabeza. Gira hacia trabajos de alta complejidad o urgentes, donde la fiabilidad se paga.

La ruta de mejora que sí compensa: reduce el tiempo por pieza antes de perseguir más pedidos
Cuando tu precio ya es sólido, la única forma de ganar más es trabajar más rápido.
Nivel 1: velocidad de colocación en bastidor La colocación en bastidor es el cuello de botella físico. Usar bastidores de bordado magnéticos puede recortar 15–30 segundos en cada carga porque se autoalinean y cierran por imán. En un pedido de 100 piezas, eso es casi una hora de mano de obra ahorrada.
Nivel 2: consistencia ergonómica La fatiga provoca camisetas torcidas. Las estaciones de colocación del bastidor hacen que la prenda #50 quede colocada igual que la #1, reduciendo la “carga mental” de la alineación.
Nivel 3: escala de producción Si ya no te dan las horas, necesitas más agujas. Pasar a una máquina de bordar multiaguja te permite preparar varios colores sin cambios manuales de hilo, aumentando drásticamente tu realidad de “puntadas por minuto”.

Checklist operativo: presupuesta como profesional y entrega como profesional
Imprime esto y déjalo junto al ordenador.
Checklist operativo:
- Modelo correcto: ¿elegí el modelo adecuado (fijo/puntadas/coste+margen)?
- Costes ocultos: ¿sumé estabilizador, topping, agujas y retales de prueba?
- Recargo por complejidad: ¿el diseño es arriesgado/denso? Añade 15–20%.
- Control de tiempo: ¿cobré el tiempo de colocación en bastidor y el tiempo de acabado?
- Gastos generales: ¿incluí la “tarifa de taller”?
- Revisión: ¿el precio final me ilusiona o me da resentimiento? (Si hay resentimiento, re-presupuesta).

Un final tranquilo: poner precio es una habilidad, no una apuesta… y se vuelve más fácil rápido
Poner precio es un músculo. La primera vez que envíes un presupuesto “bien hecho”, sentirás miedo. Pensarás que te dirán que no.
Pero cuando te digan “sí” y termines el trabajo con dinero en el banco para comprar ese nuevo set de hilos o mejorar tus bastidores sin culpa, entenderás esto: el precio no es solo matemáticas. Es el respeto que exiges por el arte que creas.
Sigue el sistema. Confía en tus números. El beneficio llegará.
FAQ
- Q: ¿Qué consumibles deben incluirse en un presupuesto de bordado además del hilo, el coste de la prenda y el estabilizador?
A: Añade desde el principio los consumibles “invisibles”, o el margen se escapará en cada pedido.- Lista agujas, film de topping (Solvy), adhesivos/sprays y muestras de prueba como partidas de coste en la hoja de trabajo.
- Estandariza “recetas” de estabilizador (ejemplo: una receta para punto que uses siempre) para que el coste por trabajo deje de variar.
- Incluye el coste de una prueba cuando bordes un diseño nuevo o un tipo de tejido nuevo.
- Comprobación de éxito: el presupuesto sigue cubriendo costes incluso tras un cambio de aguja, una prueba de bordado y el uso normal de topping/adhesivo.
- Si aún falla: pasa el trabajo a coste+margen durante un mes para detectar qué consumible se está omitiendo.
- Q: ¿Cómo deben cobrar correctamente la mano de obra los dueños de talleres cuando trabajan con una máquina de un solo cabezal y la colocación en bastidor y el recorte tardan más que el bordado?
A: Cobra por el tiempo de todo el flujo de trabajo, no solo por el tiempo de máquina.- Define una tarifa por hora realista y divide el trabajo en preproducción (emails/digitalización), producción (colocación en bastidor/supervisión) y postproducción (recorte/empaquetado).
- Añade explícitamente el tiempo de colocación en bastidor; no permitas que ese tiempo se convierta en trabajo no pagado.
- Registra los minutos de acabado (recorte de saltos, vapor, doblado) y factúralos de forma consistente.
- Comprobación de éxito: el precio final sigue siendo rentable incluso contando colocación en bastidor y acabado.
- Si aún falla: deja de presupuestar solo por puntadas y pasa el trabajo a coste+margen hasta tener datos de tiempo repetibles.
- Q: ¿Cómo deben repartir los negocios de bordado los gastos generales (software, suministros, mantenimiento) para que cada factura pague el coste de que el taller exista?
A: Añade un reparto constante de gastos generales (a menudo una “tarifa de taller” fija) a cada pedido para que nunca se traten como gratis.- Suma los gastos generales mensuales (suministros, software, mantenimiento) y divídelos entre el promedio de trabajos mensuales para obtener una parte por pedido.
- Incluye una pequeña cantidad para depreciación, de modo que la sustitución de la próxima máquina se financie con el tiempo.
- Aplica la misma tarifa de forma consistente en lugar de “olvidarla” en pedidos pequeños.
- Comprobación de éxito: las facturas del mes cubren los gastos generales sin tirar del dinero destinado a reemplazar la máquina.
- Si aún falla: vuelve a estimar el promedio de trabajos mensuales; subestimar el volumen puede infrafinanciar los gastos generales.
- Q: ¿Cuándo debe un taller añadir un recargo por complejidad en diseños de alta densidad, muchos cambios de color o digitalización avanzada como 3D Puff?
A: Añade un recargo cuando el diseño aumente el riesgo, el tiempo o la habilidad requerida por encima de un logo estándar.- Marca diseños con alta densidad (riesgo de fruncido/rotura de aguja), muchos cambios de color (más paradas) o técnicas avanzadas (más habilidad de digitalización).
- Aplica un recargo claro por complejidad (el blog sugiere 15–20% como añadido típico en trabajos arriesgados/densos).
- Explica el recargo en lenguaje sencillo: más manipulación, mayor riesgo de fallo o más tiempo de producción.
- Comprobación de éxito: menos “sorpresas” (roturas de hilo, problemas de densidad) y el trabajo sigue siendo rentable.
- Si aún falla: realiza primero una muestra de prueba pagada y presupuesta con coste+margen para protegerte ante riesgos desconocidos.
- Q: ¿Cómo pueden los talleres usar bastidores magnéticos de forma segura para reducir las marcas del bastidor y evitar pellizcos y riesgos con dispositivos médicos?
A: Los bastidores magnéticos pueden reducir las marcas del bastidor en tejidos delicados, pero su manipulación debe tratarse como un procedimiento de seguridad.- Mantén los bastidores magnéticos alejados de marcapasos y dispositivos médicos sensibles en todo momento.
- Separa los imanes deslizándolos; no dejes que se cierren de golpe sin control.
- Forma a los operarios para mantener los dedos fuera de la zona de cierre, porque los imanes de neodimio pueden pellizcar con fuerza.
- Comprobación de éxito: el tejido no muestra fibras aplastadas por “marcas del bastidor”, y los operarios abren/cierran el bastidor sin pellizcos.
- Si aún falla: vuelve a una rutina de colocación en bastidor controlada y ralentiza el paso de manipulación hasta crear memoria muscular segura.
- Q: ¿Cuál es la forma más rápida de dejar de perder dinero en pedidos de bordado cuando el taller trabaja fines de semana pero la cuenta sigue vacía?
A: Trata el síntoma como un fallo del sistema de precios y fuerza el modelo de coste+margen durante un mes.- Cambia todos los presupuestos a: materiales + mano de obra (incluyendo recorte/empaquetado) + reparto de gastos generales, y después añade margen.
- Deja de asumir que el tiempo del autónomo es “gratis”, especialmente la colocación en bastidor y el acabado.
- Registra a dónde se va realmente el tiempo (preproducción, producción, postproducción) y factúralo.
- Comprobación de éxito: la misma carga de trabajo produce un beneficio predecible en lugar de “mucho trabajo y poco dinero”.
- Si aún falla: revisa la lista de consumibles (agujas, topping, sprays, muestras) y añade los que falten como partidas estándar.
- Q: ¿Qué debe hacer un taller cuando los clientes desaparecen tras recibir un presupuesto porque les parece demasiado alto?
A: No corras a bajar el precio; aumenta el detalle del presupuesto para que el valor sea visible.- Desglosa el presupuesto en inclusiones claras (materiales como hilo premium, film de topping cuando sea necesario y pasos de acabado como vaporizado a mano).
- Explica qué compra el cliente más allá de puntadas: fiabilidad, colocación correcta y menor riesgo de arruinar prendas.
- Mantén el precio, pero deja explícitos el flujo de trabajo y los controles de calidad.
- Comprobación de éxito: más clientes responden con preguntas o aprobaciones en lugar de silencio.
- Si aún falla: usa un mínimo de taller con el modelo por puntadas, o pasa el trabajo a coste+margen cuando la manipulación/colocación sea inusualmente difícil.
